Cómo conseguir una tierra más porosa para sembrar
La agricultura conlleva tener presente una serie de factores antes de cada decisión. Entre ellas alguno como las características del campo y de la propia tierra. Dentro de la tipología de suelos principales sobre los que trabajar a día de hoy, es posible hacer una división entre: suelo arenoso, arcilloso, salino, calizos, humíferos, suelos de turba o limosos. Cada uno con sus propias características. Al mismo tiempo, las condiciones climatológicas también inciden en la tierra y la forma de trabajarla, así como su mantenimiento.











