Cómo cultivar el suelo de un terreno problemático

En determinadas ocasiones, cuando decidimos preparar un terreno para su cultivo, nos podemos encontrar con un suelo que más o menos esté en condiciones, o por el contrario, el terreno pueda dar algún que otro problema. Unos obstáculos en forma de tierra compactada, pedruscos, terruño, vegetación indebida… es por eso que en estas ocasiones es conveniente tomar una serie de decisiones para saber cómo trabajar un terreno problemático.

Cómo determinar que un suelo pedregoso necesita ser trabajado

Previo paso a la siembra, se requiere dejar lo más limpio posible y cuidado el terreno. Sobre todo para no impedir que la semilla germine correctamente y potenciar el que pueda recibir el agua y los nutrientes necesarios. Es por eso que antes de nada se debería preparar la tierra. Sobre todo si estás viendo que el terreno está seco, compacto, y duro. Unas condiciones que no benefician en nada a la posterior fase de la siembra.

De ahí que para evitar este panorama sea necesario el uso de unas máquinas especializadas para descompactar el terreno. Unas herramientas de gran potencia y diseñadas para poder dejar la superficie terrosa lo más dispuesta posible para favorecer que en el proceso de sembrado se pueda introducir la semilla a la profundidad deseada. En este caso, se recomienda el uso del chisel o arado de cincel.

Para qué sirve el chisel o arado de cincel

Estas máquinas agrícolas están preparadas y diseñadas para actuar en cualquier terreno problemático para el cultivo. Tienen la cualidad de que están fabricadas con materiales muy resistentes de acero, por lo que aguantan a la perfección el desgaste y el uso prolongado en terrenos con suelos compactos y empedrados.

Con su uso se consigue romper y quebrar aquellas formaciones ce tierra y piedras que dificultan su tratamiento, algo muy común en la labranza vertical. De esta forma se protege el suelo, sin además, mezclar en exceso los diferentes estratos que lo componen.

Ventajas de usar el chisel o arado de cincel

Dentro de las numerosas ventajas de usar un chisel para trabajar un suelo problemático y compacto estarían las siguientes. La principal, sin duda, es que ayuda a acabar con los estratos compactados de tierra. Esto también permite que el agua se filtre mejor, al igual que el aire, y se conserve la humedad.

También se posibilita una menor alteración del suelo, ya que apenas se mueven los estratos del terreno. Y todo esto con un coste energético menor, dada la fuerza de tracción, robustez y eficacia de estos mecanismos diseñados para terrenos duros y compactados.