Cómo adaptar la agricultura al cambio climático

Ni que decir tiene que estamos viviendo en un continuo cambio de la climatología como consecuencia de los hábitos de la vida diaria. Unos resultados que tienen unas consecuencias de gran envergadura en muchos aspectos. Uno de ellos es la agricultura, ya que debido a estas intensas situaciones, se producen catástrofes que pueden poner fin a muchas cosechas cada año. Ya bien sean por grandes épocas de sequía, como por inundaciones inesperadas que acaban con cualquier esperanza. Es por ello que hay que tener en cuenta por qué se producen estos cambios y cómo hacerles frente de la manera más eficaz posible para mitigar los daños causados por esta meteorología tan cambiante.

Reducción de daños por el cambio climático

La agricultura en este sentido juega un papel muy importante, ya que es tanto víctima como participante en algunos casos. Del primer ejemplo está claro, ya que cada año se pueden ver cómo hectáreas de campo son quemadas, intencionadamente o no, o cómo se producen riadas a causa de este tiempo tan ecléctico.

Ahora bien, también hay medidas que es posible adaptar para minimizar el daño por este tiempo tan dispar. Tanto la agricultura, así como la ganadería, son partícipes de una emisión de gases que producen el efecto invernadero. ¿Cómo es posible? En lo que respecta a la agricultura es conveniente llevar a cabo una serie de estrategias y actividades que permitan un trabajo mucho más eficiente y con prácticas que reduzcan la emisión de estos gases. Tal y como puede ser un exceso en la labranza para airear la tierra, o el uso de fertilizantes.

Agricultura ecológica como medida

De esta forma, para adaptarse al cambio climático los agricultores y trabajadores en este sector primario deben empezar a pensar en un modo más ecológico. Acciones como cambiar la rotación de cultivos, reducir el uso de fertilizantes o hacer uso de materia orgánica para abonar el suelo o usar la maquinaria para el campo precisa.

El abuso de productos químicos actúan a favor de este cambio meteorológico tan inesperado, y parte de la agricultura más convencional también afecta en este sentido agravando el problema. De ahí que la elección de variedades que aguanten bien la sequía, o una mayor productividad con sistemas ecológicos son variantes muy a tener en cuenta para no acentuar esta situación.