Qué cultivos hay que sembrar en verano

Los cultivos del campo dependen mucho de las condiciones climatológicas. En cada estación las variedades de frutas y hortalizas que se recomienda plantar van a ser completamente distintas. Las diferentes estaciones van a favorecer el crecimiento de unas o de otras, por eso normalmente se habla de las frutas y verduras de temporada.

La llegada del verano suele ser una de las épocas del año más complicada en lo referente a la agricultura, ya que la escasez de lluvias y las altas temperaturas suelen dificultar el crecimiento de algunas hortalizas y frutas. El verano suele estar más enfocado a la recolección de los cultivos plantados en la época de la primavera.  Esto no implica que durante la estación estival no se puedan plantar algunas frutas u hortalizas, entre las que se encuentran las que vamos a destacar aquí.

Las mejores hortalizas y verduras para cultivar en verano

Lo primero que hay que tener en cuenta para cultivar algo, ya sea verano o invierno, es contar con la maquinaría adecuada como pueden ser las sembradoras para cultivos de verano o las despedregadoras. El uso de estas máquinas va a ser de gran utilidad para cultivar en zonas donde la tierra está muy seca, algo que suele ocurrir con relativa frecuencia durante el periodo estival.

Los arados de vertedera son una de las máquinas más importantes durante el verano, ya que es esencial preparar la tierra para los cultivos de verano. Además, permitirá aprovechar el agua de las lluvias de una forma más eficiente. Utilizar las herramientas apropiadas ayudará a que los cultivos en verano se desarrollen de forma correcta.

Hay cultivos que necesitan una mayor exposición al sol y unas temperaturas mayores, por eso el verano es la estación ideal para ellos. Los mejores cultivos para sembrar en verano son:  Espinaca, judías verdes, alubias, rabanitos, lechuga, remolacha, rúcula, zanahoria, borraja entre otras. Como se puede ver hay una amplia variedad de opciones para elegir.

Cultivos para verano

A la hora de cultivar en verano hay que tener en cuenta que las condiciones meteorológicas van a ser muy diferentes según la zona en la que nos encontremos. En el caso de estar en un área del sur, las temperaturas serán mayores y las posibilidades de lluvias pueden ser prácticamente nulas, por lo que se necesitará invertir más tiempo en el riego del campo. Las hortalizas que más se suelen cultivar en el sur de España durante el verano son el canónigo y el brócoli. Si se trata de siembra al aire libre es recomendable proteger las hortalizas del sol directo durante la germinación y cuando la planta es joven.

En cambio, si el trabajo se va a desarrollar en zonas más al norte las temperaturas pueden ser más bajas, lo que perjudicará a algunos cultivos que no están preparados para este tipo de temperaturas. En estas zonas uno de los cultivos que mejor suele funcionar son las zanahorias y las lechugas, debido a los problemas que pueden surgir si están expuestas a altas temperaturas.

Como hemos comentado uno de los principales problemas del verano es la escasez de lluvias, por lo tanto, habrá que paliar esta falta de agua mediante el riego. Durante el periodo estival es recomendable regar los cultivos en verano de 2 a 3 veces al día, siendo el del atardecer el más abundante. Si se realiza a última hora se reducirá la cantidad de agua perdida durante las horas de más calor.

Frutas de temporada en verano

El cultivo de frutas en esta época del año suele presentar más dificultades, debido a la escasez de lluvias. Aunque también podemos encontrar algunas opciones válidas como pueden ser la manzana, el kiwi, la piña, el mango o la fresa. Lo recomendable, si se va a sembrar fruta, es contar con un buen sistema de regadío y la protección adecuada durante los periodos más calurosos.

Aunque podemos plantar algunas frutas, el verano siempre ha sido una época más propicia para la recolección de las frutas sembradas durante la primavera que de cultivo en sí. En este aspecto destacan, sobre todo, los melocotones, sandía y melón. Estos tipos de frutas se suelen plantar en mitad de primavera, debido a la gran cantidad de agua que necesitan para crecer, especialmente la sandía y el melón.