Cómo puede llegar a afectar la lluvia a la cosecha

En esta ocasión vamos a poner todo el foco de atención en los fenómenos atmosféricos como agentes de gran importancia para la futura cosecha. Sin duda, la lluvia en este caso puede ser un gran aliado o uno de los mayores enemigos en lo que se refiere al cultivo y su rendimiento. De ahí que el control de las precipitaciones sea un factor determinante para el buen devenir de las plantaciones y la futura recogida de la cosecha.

Temporadas de mayor sequía y cambios de temperatura

Actualmente nos estamos enfrentando a unas temporadas más caracterizadas por el aumento de temperaturas. Sobre todo en las épocas estivales, el calor y la subida de los grados constante están provocando que sean menos las lluvias que puedan darse en estos periodos. Incluso en épocas primaverales. Estos cambios repentinos en la meteorología también son los causantes principales de que de vez en cuando se den jornadas de grandes precipitaciones, o incluso con granizo, algo demasiado perjudicial para cualquier cultivo.

De este modo, sigue siendo perjudicial tanto un exceso de sequía, como una prolongación de las inundaciones de los campos en días con mucha descarga de agua. Y es que el cambio climático y la agricultura son dos conceptos que van muy ligados entre sí.

No obstante, no hay que olvidar que la lluvia también es el agente que da vida a la agricultura, ya sea porque haya explotaciones que se bastan con la lluvia para nutrir al campo, como para aquellos que la usan para almacenarla y usarla a posteriori. De ahí que mantener unos períodos cíclicos donde se prevea cuándo va a llover es esencial para saber cuándo y qué cultivar en cada momento, modificándose así los patrones de lluvia. También se tendrá en cuenta estas condiciones para utilizar un tipo de labranza u otra, así como unas sembradoras u otras.

Consecuencias

¿Qué consecuencias puede tener la lluvia? Sobre todo, tal y como hemos detallado, por dos cuestiones. Por si es inexistente, o por si llueve demasiado. En este caso, se puede producir un retraso en el crecimiento de las plantaciones, o que directamente se echen a perder. Algunos agricultores, como medida resolutiva ante estas situaciones, apuestan por el drenaje creando surcos contiguos en el campo para evitar un exceso de humedad en la zona de las raíces. Y como no, hay que tener en cuenta que la agricultura depende en su totalidad del agua y el clima.