¿Siembra directa o siembra tradicional?

El mercado de la maquinaria agrícola cada vez ofrece más soluciones y se centra más en conseguir un resultado óptimo. Unas metas que tienen como objetivo final el de aprovechar al máximo los recursos del suelo. Para ello, una correcta elección de los aparejos de labranza o sembradores es lo idóneo para estos casos pero, a veces surge alguna que otra duda. En este artículo ahondaremos en la pregunta de: ¿siembra directa o siembra tradicional?

Dos modelos distintos para la siembra del campo que ofrecen distintas características. Por eso vamos a hacer un análisis para tener razones para elegir entre siembra directa o siembra tradicional. Mientras que la siembra directa apenas lleva unas décadas siendo usada en España, se ha asentado como una de las opciones predilectas de los profesionales del campo. No obstante, la siembra tradicional, también denominada siembra convencional, lleva una larga trayectoria siendo el procedimiento generalmente usado para la siembra y el cultivo.

Características de la siembra tradicional

La siembra convencional prioriza el trabajo de labranza previo al cultivo. Esto significa que requiere de un trabajo más profundo y de repetición para el futuro sembrado. La siembra tradicional tiende a arar los primeros 15 cm de suelo. Estos surcos creados son los que se aprovechan luego para que la propia máquina, en otra pasada, pueda colocar las semillas en su sitio.

Con este procedimiento se consigue la liberación de nutrientes, el control y eliminación de plagas y crear una homogeneidad en el campo de cultivo. Por el contrario, con las repeticiones y movimiento de tierras se puede causar la erosión de la misma. Mencionar también que se requerirá mayor uso tanto de personal, combustible como de tiempo.

Características de la siembra directa

Como alternativa a la versión anterior surge esta siembra directa, que se ha venido usando desde hace mucho tiempo en zonas como América y que en España se estableció hace unas décadas. La siembra directa se caracteriza porque se elimina el proceso previo de labranza. Esto quiere decir que, con una misma máquina se consigue equilibrar el suelo e introducir la semilla a la profundidad oportuna.

Gracias a esta acción menos invasiva se consigue mantener la vegetación, con lo que se reduce el resigo de erosión, aumentando también la productividad por el mantenimiento del carbono en la tierra. Se trata de una técnica que, además de proteger más el suelo, facilita que sea más poroso y el agua accede más cómodamente.

Estas son las diferentes características que destacan entre ambos modelos. Cualidades que las hacen diferentes y que ye ayudarán a escoger entre siembra directa o siembra tradicional.