Las ventajas de las sembradoras arrastradas Larrosa

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El objetivo de cualquier mecanismo o sistema de trabajo agrario es siempre el mismo: Obtener los resultados más óptimos de la forma más sencilla y rápida posible, evitando cualquier tipo de imprevisto. Una definición que se acerca, y mucho, a las garantías que ofrecen maquinarias como las sembradoras arrastradas que fabricamos en nuestras instalaciones. Unos modelos de sembradoras que difieren en gran medida de las versiones de otros fabricantes, y que aventajan en cuanto a características, usos y funcionalidades a otro tipo de sembradoras como pueden ser las alzadas.

Qué tienen de especial las sembradoras arrastradas Larrosa

Nuestros modelos con tecnología de diseño están fabricados de tal manera que el producto final es el más adecuado y óptimo para la siembra en todo tipo de terrenos, hasta en las extensiones con cierta inclinación o deteriorados. En Larrosa sabemos lo importante que resulta disponer de los sistemas mejor preparados y versátiles para el trabajo en el campo.

De esta forma, para garantizar un esfuerzo más equilibrado y una rentabilidad del tiempo y los recursos más ajustada, hemos fabricado estos modelos de sembradoras que comercializamos y que destacan por disponer del cultivador y sembradora delante de las ruedas. Una distribución que permite que el tractor reciba la mayor parte del peso.

Esto hace que el tractor trabaje de una manera más eficiente, ya que las ruedas de la sembradora apenas tienen que soportar el peso, y así se consigue arrastrar la máquina con mucho menos esfuerzo. Prácticamente se necesita un 30% menos de potencia para arrastrarla, y eso se nota en cuanto al tiempo, y a la productividad o gasto de combustible.

Adaptación al terreno con un menor esfuerzo

El tipo de siembra que se puede realizar con las sembradoras arrastradas es la más fácil y cómoda. Entre otros factores, esto se debe a que al llevar las ruedas en la parte trasera, estas no compactan el terreno, ya que reciben poco peso. Esta predisposición y diseño también permiten obtener dos ventajas competitivas.

La primera es la posibilidad de equipar a la sembradora arrastrada con tolvas de una gran capacidad, mejorando así el rendimiento y  economizando el tiempo. Esto unido a sus elevados anchos de trabajo y su adaptabilidad a cualquier terreno, les convierten en una solución de garantía. Una adaptación que posibilita la siembra en campos inclinados, sin que la máquina se desplace hacia abajo, gracias a la sujeción de las ruedas.

Cabe destacar también que, a diferencia de las máquinas alzadas, con estas sembradoras arrastradas es posible avanzar casi el doble, ya que no hay que echar marcha atrás; y para el tractor supone una gran ventaja, ya que se evitan maniobras innecesarias y cambios de dirección.