Cuáles son las principales características de la labranza vertical

Dentro del trabajo a realizar dentro de las labores de la agricultura se encuentra, claro está, la labranza. Pero en este caso vamos a destacar un tipo de labranza que cuenta con un título en especial y que se trata de la labranza vertical. Qué es, a qué se debe este nombre, y qué características tiene para ser considerada como una de las más habituales en la actualidad.

Qué es la labranza vertical

Antes de adentrarnos en resolver esta cuestión. Hay que dejar claro que cualquier agricultor aboga y trabaja para conseguir el mejor suelo y dotar de las mejores condiciones a los terrenos para que el cultivo ofrezca el mejor resultado posible. Dicho esto, uno de los métodos que se realizan en algunos suelos es este de la labranza vertical.

La acción de labrar, básicamente, consiste en crear pequeños surcos en la tierra, de la profundidad que se requiera, ya sea con la mano, o con máquinas como se hace hoy en día, con la función de poder introducir la semilla fácilmente a cierta profundidad.

En el caso del tipo vertical apenas se manipula la tierra ni se profundiza en exceso en las capas más profundas del estrato. ¿Por qué? Porque de este modo se evita la compactación de estas capas y es posible que la planta crezca de forma vertical, de ahí su nombre, con mayor comodidad.

Ventajas de utilizar esta labranza vertical

Lo que se intenta con esta forma de trabajar es evitar remover la tierra en exceso. Cuanta más invasivo sea el trabajo sobre estas capas de tierra, mayor será la erosión que sufran y se perderán algunas de las condiciones recomendables para obtener una gran cosecha.

Es por eso que es interesante elegir este tipo de labranza para mantener la humedad y que ahora es posible llevarla a cabo con sembradoras ya preparadas para introducir la semilla a cierta profundidad. De este modo, las raíces alcanzar mejor los nutrientes, se absorberá bien el agua, y el sistema de cultivo puede funcionar mejor siendo más eficiente.